jueves, 7 de octubre de 2010

SAHARACCIONES EN LA IV COMISIÓN DE DESCOLONIZACIÓN DE NACIONES UNIDAS (7 DE OCTUBRE DE 2010)



TEXTO LEÍDO EN NACIONES UNIDAS POR SARA MESA

"Señoras y señores, buenas tardes.

Mi nombre es Sara y soy una de las catorce personas españolas que se manifestaron a finales de Agosto en la capital del Sáhara Occidental, y bueno, yo quisiera decir que…

La verdad es que yo estoy harta.

Harta.

Vivo en Canarias y estoy harta de que mi gente no conozca el estado de terror que se vive a 100 km de nuestras casas, en el Sáhara Occidental.

Harta de que la niña saharaui que acojo en mi casa los veranos, Badra Sidi, viva como otros 165.000 refugiados sin comida, sin agua, sin esperanza ni futuro, ni ninguna confianza en que los organismos internacionales terminen esta descolonización vergonzosa e ilegítima.

Harta de que mi amigo Brahim Dahan lleve en prisión marroquí cerca de un año, sin haberse celebrado juicio, ni ser acusado formalmente de nada.

De que los medios de comunicación no informen de esto y que sólo lleguen adonde les dicta el dinero.

Estoy harta de que el presidente del gobierno de España considere más importantes las relaciones económicas y de vecindad, que a los propios vecinos saharauis y sus muertes.

Estoy harta de que Francia, continuamente ejerza el voto en contra de la aplicación del referéndum en el Consejo de Seguridad, y que los demás países miembros reafirmen el veto de este país a la vigilancia de DDHH en los Territorios Ocupados. ¿Liberté, égalité, fraternité? ¡Jáh!

Estoy harta de ver moratones, heridas, desgarros, fracturas, golpes, inyecciones y que sólo salgamos en la prensa los catorce que fuimos torturados por la policía marroquí, porque somos europeos y no saharauis.

Harta de que la ONU no cumpla sus propias resoluciones, no obligue a la celebración del Referéndum, no vigile la expropiación de las riquezas saharauis, no garantice de una vez la protección de los saharauis que no pueden pedir socorro o denunciar ante NINGUNA INSTANCIA que viven acosados, perseguidos, desaparecidos, violados por el régimen marroquí. Los saharauis en su propia tierra no pueden hablar, no pueden manifestarse, no pueden estudiar, no pueden trabajar, NO PUEDEN DECIR QUIÉNES SON.

Señoras y señores,

NO se puede dar el poder a un colonizador sobre sus colonizados de forma indefinida, sin vigilarle y custodiarle de cerca.

No nos podemos escudar en la preparación de una solución JUSTA, mientras ocurre un genocidio ante nuestros ojos.

Estoy harta de viajar a El Aaiún y no sentirme segura. De que me persigan, me espíen, me detengan, que no dejen expresar mis opiniones cuando esa tierra no es suya.

Estoy aterrorizada de que policías marroquíes sin escrúpulos puedan amenazarte, escupirte a la cara, tirarte al suelo, golpearte, y golpear a tu hermano, a tu madre, a tu pareja, a tu abuela, ante tus ojos…

De que agredan a niños y niñas, de que les persigan en su propia escuela y les violen por los callejones. ¿Cómo les explicaremos a estos niños y niñas que ustedes aquí, en nueva York, lo sabían y no hicieron nada?

Estoy harta de que a los 7.000 policías de paisano que hay en el Aaiún se les llame ciudadanos saharauis o marroquíes, incluso cuando te los encuentras después en comisaría.

Y de que los saharauis no puedan ir a un hospital, por miedo a encontrarse a sus propios agresores, o porque les inyecten sustancias peligrosas sin su consentimiento.

Estoy harta, señoras y señores, de que la MINURSO sólo tenga nombre y no responsabilidades.

De que el gobierno de mi país no oiga a su pueblo que grita SÁHARA LIBRE!! y no actúe representándonos, saldando de una vez la deuda pendiente que tiene con el pueblo saharaui desde hace 35 años.

Pero no. Al gobierno de mi país no le basta la sangre, ni siquiera en los rostros de sus ciudadanos. Ni las voces de los y las juristas recordando que la legalidad internacional se está pisoteando.

Estoy hartísima de que el gobierno marroquí pueda violar repetidas resoluciones de NNUU sin que nada ocurra, mofándose de saharauis, españoles, del mundo entero; incluidos ustedes, los aquí presentes hoy.

Me parte en mil pedazos que mi país regale y venda armas a un Marruecos que se jacta de poder hacer lo que le plazca; y que con ellas asesina.

Harta de que duden de mí, de mis compañeros, y de las propias víctimas saharauis de la represión. Hay fotos, hay videos, hay pruebas. Hay daños físicos y secuelas psicológicas. Hay una dramática realidad ansiosa de que ustedes se interesen, ansiosa de poder hablar. Pregúntenme, pregúntenles. Investiguen. Continúen su labor al salir de esta sala.

No entiendo cómo una persona cualquiera como yo, puede interesarse más que muchos de ustedes, responsables directos de esta situación. Visiten el Sáhara, los campamentos de refugiados.

Redacten en su informe y presionen para que Francia modifique su vergonzoso veto; ¡que es ésta su labor!

Para el mundo entero es una vergüenza este inconcluso proceso descolonizador.

Señoras y señores, tengo una hija pequeña y espero no tener que explicarle cuando crezca que la Carta universal de los DDHH humanos es una completa burla.

Que en este mundo vender armas a dictaduras vecinas, expulsar a los gitanos de un país o prohibir velar por los DDHH es respetado y apoyado.

Espero que mi hija no tenga que venir hasta aquí, arrastrando el dolor y la rabia que arrastro yo, por ver a nuestro pueblo hermano, el pueblo saharaui aún desangrándose.

Pero créanme que vendrá, si hace falta. Porque somos muchos los que no permitiremos que ignore u olvide. Ni a ella, ni a mi país, ni al mundo.

¡¡SÁHARA LIBRE!!

POR FAVOR, CONTACTEN CON NOSOTROS"

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